Del periodista Jesús Jiménez, ‘Chuchuy’, una producción de GTA Telecom y de Grupo Zócalo y Tele Saltillo, fundado por Francisco Juaristi Septién y dirigido por Francisco Juaristi Santos
Saltillo, Coah.- Fue como regresar al salón de clases: ahí estaban el maestro estricto, la maestra puntual, el de matemáticas que nos hacía batallar, la de español que nos enseñó ortografía, el que nunca se rindió, la que puso de su bolsa para comprar el material.
Pero no estaban serios como cuando impartían clase frente a grupo, estaban felices, radiantes; y sus alumnos, lejos de verlos con temor, les dedicaron bellas palabras de agradecimiento.
El motivo de esta fiesta fue la presentación del libro “Maestros que dejan huella”, del periodista Jesús Jiménez Álvarez, ‘Chuchuy’, una producción de GTA Telecom y de esta casa editorial, Grupo Zócalo y Tele Saltillo, fundado por Francisco Juaristi Septién y dirigido por Francisco Juaristi Santos.
“Él llegó a Coahuila a los 21 años y en el año de 1965 fundó Grupo Zócalo; y si hoy este Grupo puede participar en una obra dedicada a preservar la memoria de quienes construyeron generaciones, es también porque hace más de 60 años un joven que llegó a esta tierra decidió hacer aquí su vida: papá, esta mañana también hay un poco de tu huella en este libro y en este preciso instante”, expresó Juaristi Santos.
Aplausos, lágrimas, sonrisas, apretones de mano y abrazos afectuosos enmarcaron este evento realizado en el Museo del Desierto, a donde acudieron, en representación del gobernador Manolo Jiménez Salinas, Óscar Pimentel González; el cronista de la ciudad Armando Fuentes Aguirre “Catón”; los alcaldes de Saltillo y Ramos Arizpe, Javier Díaz y Tomás Gutiérrez; el senador de la República, Gabriel Elizondo; la diputada Luz Elena Morales; el rector de la Universidad Autónoma de Coahuila, Octavio Pimentel; el rector de la Universidad Tecnológica de Coahuila, Sergio Guadarrama; el secretario de Educación, Emanuel Garza Fishburn; la secretaria de Cultura, Leticia Rodarte; así como familiares y amigos de los maestros homenajeados.
Ahí estaban también presentes y a la distancia, Ethel Sutton, doña Margarita de la Cruz, doña Elia Pérez, Antonio Escobedo Bocardo, Carlos Gutiérrez Aguilar, Ernesto Arroyo y Jesús Ochoa, maestros de vida y formación a quienes Francisco Juaristi Santos recordó con palabras de gratitud.
“Las empresas dinamizamos la economía, construimos infraestructura y generamos empleos, es verdad, pero son los maestros quienes construyen el tejido humano, ético e intelectual que hace posible cualquier futuro”, dijo el presidente de Grupo Zócalo, “detrás de lo que cada uno de nosotros ha podido construir, hubo en algún momento una maestra o un maestro que creyó, que exigió, que corrigió, que enseñó o que simplemente estuvo ahí”.
‘Chuchuy’ logró reunir a 50 protagonistas de las entrevistas que realiza en su programa televisivo “Despega con Chuchuy”, al lado de su compañera Edith Mendoza, y con el apoyo de todo el equipo de Tele Saltillo, lograron enmarcar este día en la memoria y el corazón de la ciudad, como el día en que los héroes silenciosos fueron reconocidos con una ovación de pie.
“Y que nunca olvidemos que detrás de cada profesional, de cada ciudadano y de cada historia de éxito, suele haber una maestra o un maestro que un día decidió creer, enseñar y no rendirse”.

Contador José David Juaristi y contador Francisco Juaristi, durante el reconocimiento a los maestros.
‘Papá, hay un poco de tu huella en éste libro’, contador Francisco Juaristi Santos
“Papá, esta mañana hay un poco de tu huella en este libro y en este preciso instante”. Conmovido, el contador Francisco Juaristi Santos, presidente de Grupo Zócalo, recordó a su padre y fundador de la empresa, Francisco Juaristi Septién durante la presentación del libro “Maestros que dejan huella”, que tuvo lugar en el Museo del Desierto la tarde de este jueves.
“Él llegó a Coahuila a los 21 años y en 1965 fundó Grupo Zócalo, si hoy este grupo puede participar en una obra dedicada a preservar la memoria de quienes construyeron generaciones, es también porque hace más de 60 años, un joven que llegó a esta tierra decidió hacer aquí su vida”, dijo Juaristi Santos.
Ante un auditorio lleno, el contador y empresario le dio la bienvenida a los maestros y sus familias, que fueron homenajeados con esta obra editorial.
“A nombre de Grupo Zócalo y en conjunto con nuestros estimados aliados institucionales, es un verdadero privilegio darles la más cálida bienvenida a la presentación de una obra que no solamente se editó solo con tinta sino con la memoria y el corazón de nuestra comunidad, ‘Maestros que dejan Huella’, bajo la sensible y magistral pluma de nuestro querido Jesús Jiménez Álvarez ‘Chuchuy’”.
“Son los maestros quienes construyen el tejido humano, ético e intelectual que hace posible cualquier futuro, detrás de lo que cada uno de nosotros ha podido construir hubo en algún momento un maestro que creyó, exigió, corrigió, que enseñó o que simplemente estuvo ahí”, apunto el presidente de Grupo Zócalo.
Sonoro reconocimento
Un minuto de aplausos se hizo sonar en el museo, para reconocer a los docentes presentes, quienes de pie recibieron las felicitaciones. Después, el contador Juaristi recordó su llegada a esta capital y las personas que formaron su historia.
“Yo llegué a Saltillo por estos días hace 40 años, siendo estudiante universitario foráneo y cuando uno llega joven a una ciudad que todavía no es la suya, descubre que la educación no sucede únicamente dentro de un salón de clases, también hay personas que sin aparecer en un programa académico terminan educándonos con su generosidad, yo tuve la gran fortuna de encontrarlas aquí”, dijo el orador.
“Recuerdo con enorme cariño a la maestra Ethel Sutton y a su casa de huéspedes de la calle de Victoria, donde me hospedé una larga temporada y disfruté de su fino trato e inmensa sabiduría, recuerdo a doña Margarita de la Cruz, en Múzquiz 653 Poniente, entre Xicoténcatl y Obregón, mi primera casa de asistencia y a doña Elia Pérez en la Privada de Obregón, la casa que me albergaba cuando me gradué”, recordó Juaristi Santos, en referencia a sus primeros años en la ciudad.
“Doña Margarita tiene 102 años y doña Elia 87 y sé que estarán viendo esta ceremonia a través de Tele Saltillo, doña Margarita, doña Elia, una parte de aquel muchacho que llegó a estudiar a Saltillo, está esta mañana aquí frente a estos micrófonos, acordándose de ustedes, gracias por todo”.
Emotivo reencuentro
Durante su época como estudiante, el ahora exitoso empresario tuvo cuatro maestros con los que se reencontró en este evento y a los que efusivamente agradeció su enseñanza indeleble.
“La vida me regala hoy la enorme fortuna de contar con cuatro profesores que marcaron mi historia personal en las aulas del Tecnológico de Monterrey, Campus Saltillo: el ingeniero Antonio Escobedo Bocardo; el profesor Carlos Gutiérrez Aguilar; el profesor Ernesto Arroyo, y el profesor Jesús Ochoa. Verlos aquí me hace regresar inmediatamente a mis años de estudiante de contador. Ellos me impartieron algunas de las materias más complejas y desafiantes de toda la carrera, aquellas que a más de uno nos quitaron el sueño. Pero cuando uno los vuelve a encontrar tantos años después, los datos duros desaparecen por completo y aparecen únicamente los recuerdos del corazón”.
“¿Cómo olvidar que con el ingeniero Antonio Escobedo Bocardo pasé momentos sumamente difíciles?, topándome con pared ante la complejidad de sus números. Al advertir mi dificultad muy lejos de juzgarme, se ofreció de todo corazón a darme asesorías y clases gratuitas por las tardes. Gracias a su paciencia, ingeniero, logré acreditar sus cuatro materias”.
“Pero la historia no terminó ahí, años después coincidimos con Chuchuy y Edith en los primeros programas de Tele Saltillo. Lo recordará bien. Y fue precisamente en aquella entrevista cuando el ingeniero Escobedo lanzó al aire la propuesta de rescatar y contar las historias, de aquellos docentes que habían dejado una marca imborrable en nuestra ciudad. Aquella idea fue la chispa, la chispa original de todo este proyecto. De manera que el ingeniero Escobedo no solamente me ayudó a superar sus cuatro materias, muchos años después sembró también la primera semilla de este libro”.
“¿Qué decir del profesor Carlos Gutiérrez Aguilar? Nuestro entrañable presentador esta mañana. Más allá de cualquier teoría, lo que se nos quedó grabado, Carlos, fue tu extraordinario entusiasmo, tus ganas de vivir, tu arrojo y tus firmes principios éticos. Nos hiciste entender algo que entonces quizá no alcanzábamos a dimensionar, que recibir un título no significaba haber terminado el camino. Significaba apenas comenzar el verdadero examen de la vida y que ese examen habría que enfrentarlo como tú, con coraje, con valor y con decisión”.
“El profesor Ernesto Arroyo siempre recordaré cómo sacrificaba sus tardes, trasladándose desde el despacho donde encabezaba entonces el sector bursátil de la región Sureste, para venir a darnos clases de macroeconomía, escucharlo era asomarse al mundo real. Nos explicaba la economía de nuestra ciudad, de nuestro estado y de todo el mundo a partir de lo que estaba sucediendo justo afuera del salón ese día. Con enseñanza profundamente práctica que nos preparó para la realidad”.
“Y de mi querido Chuy, Jesús Ochoa Galindo, recuerdo aquella mente brillante que con los años lo llevaría con toda justicia a ser rector de la Universidad Autónoma de Coahuila. Pero antes fue nuestro maestro de Costos y era un auténtico espectáculo verlo en el aula: con una habilidad extraordinaria, escribía con su mano izquierda aquellos complejos conceptos en el pizarrón, prácticamente sin voltear a ver el pizarrón. No sé cómo le hacías Chuy. Pero mientras nos explicabas con tal claridad, era esa explicación y uno salía de clase pensando que ya no necesitaba estudiar en casa”.
“Hoy comprendo que lo más importante que me enseñaron ellos cuatro no estaba realmente en los libros de texto. Lo que quedó conmigo fue su manera de afrontar la complejidad, su disciplina, su puntualidad militar, su ética y su pulcritud en el hacer y el ser”, dijo el empresario al micrófono.
Con la siguiente reflexión, a la que nada hay por agregar, concluyó el presidente de Grupo Zócalo su intervención.
“Porque un maestro no termina su labor cuando concluye la clase, permanece en la pregunta que un alumno se atreve a formular, en la decisión que toma con responsabilidad, en la dificultad que enfrenta sin rendirse y en la vida que transforma gracias a lo aprendido”, concluyó.
Palabras a ‘Catón’
Francisco Juaristi dedicó unas palabras al cronista de la ciudad y uno de los maestros que forman parte de los 50 docentes homenajeados, Armando Fuentes Aguirre ‘Catón’.
“Querido don Armando Fuentes Aguirre, los maestros dejan huella en sus alumnos. Los cronistas procuran que esas huellas no las borre el tiempo. Por eso me parece especialmente afortunado que esta mañana sea usted quien presente este libro. Porque una ciudad también se reconoce a sí misma cuando alguien conserva sus historias, sus personajes, sus palabras y su memoria”.