Una velación que no duró ni las 24 horas, una despedida íntima, privada, como así lo decidió Jocelyn, que ya no quiere ser expuesta ante la sociedad
Saltillo, Coah.- A la pequeña Blanquita se le despidió en privado, solo su madre, Jocelyn, y aquellas personas que la han apoyado en este proceso desde que ella y sus hijas sufrieron aquel accidente cuando fueron arrolladas por el ferrocarril, la tarde del 13 de mayo, donde solo la menor, de tres años, murió.
Fue en una capilla funeraria, ubicada sobre la calzada Emilio Carranza, donde la madre de Blanquita decidió despedirla, una velación que no duró ni las 24 horas, una despedida íntima, privada, como así lo decidió Jocelyn, que ya no quiere ser expuesta ante la sociedad.
Aunque en un principio la joven habría dicho que no haría un funeral, al final se decidió y solo la acompañaron algunas personas que, desde hace 14 días que ocurrió el accidente, la han acompañado, como personal del DIF Coahuila, de la Casa del Migrante o del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados.
Y es que Jocelyn reside en Saltillo con el estatus de persona refugiada, ella salió de un país en Centroamérica huyendo de la violencia, es por eso que ya no quiere salir en los medios, teme por su integridad.
A pesar que el caso conmocionó a los saltillenses por las circunstancias en que se registró, durante el velatorio fueron pocas las personas que se acercaron a la capilla a presentar sus condolencias y empatía con la joven madre de familia, la mayoría, funcionarios y temperados de las diversas instituciones y asociaciones.
Durante la mañana, a la hora del responso, acudieron algunos integrantes de comunidades cristianas y congregaciones católicas para realizar oraciones por el descanso de la pequeña víctima de este accidente.
Cuando las oraciones terminaron, ingresó la carroza a la funeraria donde trasladarían los restos de la pequeña a un crematorio en que serían incinerados y sus cenizas entregadas a su madre.