Radio en vivo

mon_divider

El silencio que quedó en el ejido La Unión tras el ataque en la Secundaria 13

"Las calles siguen siendo las mismas. Las viviendas permanecen en los mismos lugares y los vecinos realizan sus actividades cotidianas".

Grupo Zócalo
ZOCALO | MONCLOVA
10-04-2026
Regresar

Torreón, Coahuila.- En el ejido La Unión, las calles siguen ahí. Las mismas casas, los mismos caminos y la misma tranquilidad que durante años formó parte de la vida cotidiana de sus habitantes.

Pero algo cambió.

Desde el pasado 1 de octubre, cuando ocurrió el ataque en la Escuela Secundaria Número 13, el pequeño ejido carga con un recuerdo que difícilmente desaparecerá.

Antes de aquella mañana, Carlos y David, los dos hermanos de 18 años señalados por las autoridades como probables responsables de la agresión, eran parte de la comunidad. Vivían ahí, conocían sus calles y habían estudiado precisamente en la escuela donde ocurrió la tragedia.

Hoy, sus nombres forman parte de una investigación que conmocionó no solamente a la comunidad educativa, sino también a todo Torreón.

Las mismas calles, una historia distinta

Este domingo 4 de octubre, el ejido parecía transcurrir con la misma calma de cualquier otro día.

Poca gente en las calles, puertas cerradas y vecinos ocupados en sus actividades. Sin embargo, detrás de esa aparente normalidad permanece el recuerdo de aquella mañana en la secundaria.

En una de las viviendas donde los hermanos pasaban buena parte de su tiempo quedaron elementos que ahora son observados bajo otra mirada.

En las paredes de las habitaciones aparecieron frases como:

“Odio al mundo”.

“La vida no tiene valor cuando no eres nadie”.

“No me arrepiento de nada”.

También fueron localizados símbolos cuyo significado todavía no ha sido establecido oficialmente.

Son palabras que, vistas después de lo ocurrido, adquieren un peso distinto. Sin embargo, corresponde a las autoridades determinar quién las escribió, cuándo fueron realizadas y si tienen alguna relación con el ataque.

El recuerdo de quienes los conocieron

Para algunos habitantes, Carlos y David eran jóvenes poco visibles dentro de la comunidad.

Vecinos consultados los recuerdan como personas que permanecían buena parte del tiempo en casa y que no acostumbraban convivir demasiado en los espacios públicos del ejido.

Esa imagen contrasta hoy con la atención que ha despertado la vivienda donde crecieron y con las preguntas que permanecen abiertas después de la tragedia.

La Fiscalía General del Estado investiga, entre otros aspectos, el entorno familiar, social y digital de los hermanos, así como posibles influencias relacionadas con ataques ocurridos en otros lugares.

Pero en La Unión queda una pregunta mucho más sencilla y, al mismo tiempo, mucho más difícil de responder: ¿en qué momento una vida aparentemente cotidiana comenzó a tomar otro rumbo?

Una comunidad que intenta seguir adelante

Mientras las autoridades avanzan con la investigación, en el ejido la vida continúa.

Los vecinos vuelven a salir, las calles recuperan poco a poco su movimiento y las casas permanecen donde siempre han estado.

La escuela, sin embargo, ya no representa solamente el lugar al que acudían los estudiantes.

Ahora es también el sitio donde Nery Edith Nevárez González, subdirectora del plantel, perdió la vida y donde otras cuatro personas resultaron lesionadas.

Este domingo, mientras Carlos y David enfrentaban su audiencia inicial, en las calles de La Unión permanecía una sensación difícil de explicar.

No era únicamente miedo.

Era también nostalgia por la tranquilidad que alguna vez pareció formar parte natural del paisaje.

“Los Cuates” enfrentan proceso

Durante la audiencia celebrada este 4 de octubre, los hermanos fueron vinculados a proceso por los presuntos delitos de homicidio calificado y tentativa de homicidio calificado.

El juez determinó además prisión preventiva justificada y estableció un plazo de seis meses para la investigación complementaria.

En caso de ser encontrados responsables, podrían enfrentar una pena de hasta 60 años de prisión.

Mientras el proceso judicial continúa, en La Unión quedará la tarea más difícil: volver a hablar de sus calles, de sus vecinos y de su vida cotidiana sin que todo termine inevitablemente relacionado con aquella mañana del 1 de octubre.

Porque los lugares pueden permanecer intactos.

Pero después de una tragedia, la forma de mirarlos nunca vuelve a ser la misma.

Videos en Tiktok