El sacerdote Vicente Eliamar Vega Carrales, aseguró que los suicidios en menores de edad, reflejan la tragedia social en la cual estamos inmersos.
Saltillo, Coah.- El sacerdote Vicente Eliamar Vega Carrales, aseguró que los suicidios en menores de edad, reflejan la tragedia social en la cual estamos inmersos, debido a la destrucción de la familia, lo que incluye el divorcio que, en algunos casos, es necesario.
“Por ejemplo, el aumento en el número de suicidios tiene mucho que ver con esta experiencia de soledad insostenible; unas familias más reducidas aumentan, potencian, esta soledad que se experimenta. Entonces, estamos provocando una decadencia en la experiencia de familia, también”.
El pasado domingo, un menor de 12 años se quitó la vida, supuestamente por un cuadro de estrés y depresión a causa del divorcio de sus padres.
“La destrucción de la familia que hemos hecho, con seguramente muchas malas decisiones, no digo que necesariamente el divorcio sea el peor de los posibles (escenarios). La iglesia reconoce que en ciertas ocasiones, cuando la relación es insostenible, cuando seguir juntos es mayor el daño que el beneficio, cuando se buscaron todos los medios, se agotaron y no hubo solución, se tolera la separación”.
Refirió que, en muchos casos, el divorcio es lo más racional. Sin embargo, más que la separación en sí, en el fondo puede haber carencia de una red de sostén afectivo dentro de la familia.
“Aunque ciertamente en un niño, sus papás lo son todo y cuando se desestructura la familia, el niño pierde sustento y por eso hay que buscar lo que se llama red de apoyo y afianzarlo con otras personas que pueden representar apoyo, como tíos, abuelos, etcétera”.
Idealizan la relación de sus padres
El delegado diocesano de la Pastoral de la Vida, de la Diócesis de Saltillo, explicó que los hijos tienen una percepción idealizada de los papás, donde estos no pueden equivocarse.
“De manera que cuando acontece un divorcio, el niño concluye que ‘como mis papás no se pueden equivocar, y alguien se tuvo que haber equivocado, seguramente el del error, el del problema fui yo’, y eso lo he corroborado en el acompañamiento, porque también acompaño a niños, hay una carga afectiva muy fuerte de que el niño se experimenta culpable, por la separación de los papás”.
Por ejemplo, si escuchó discusiones por cuestiones económicas o de la educación, el niño asume que el problema es el, por eso es muy importante hacerle ver que no es culpa de él.