En la iniciativa presentada, la palabra “sirviente” será sustituida por “persona trabajadora”, lo que implica respeto a la dignidad humana y se armoniza con el bloque de constitucionalidad vigente en Coahuila.
Saltillo, Coah.- El Código Civil de Coahuila será reformado para eliminar palabras que resultan discriminatorias, como “sirviente” y “jefes de familia”, un lenguaje que refuerza desigualdades y exclusiones de género, a propuesta de la diputada Luz Elena Morales Núñez (PRI), en el marco del Día Internacional de Trabajadoras del Hogar.
“Por tanto, identificar en las normas aquellas palabras que construyen, perpetúan o reproducen un significado social de exclusión o desigualdad, o que contribuyen a normalizarla, obliga a emprender una tarea legislativa orientada a desterrarlas del ordenamiento jurídico en que aparecen”.
Explicó que el término “sirviente” resulta incompatible con el lenguaje constitucional de derechos humanos, de acuerdo con el Artículo 1 de la Carta Magna: arrastra una carga histórica de subordinación personal; reproduce una categoría social y económica jerarquizante basada en la condición social y la desigualdad estructural, y cosifica a la persona.
“Esta propuesta se alinea con precedentes de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, la cual ha determinado que el lenguaje normativo debe ser compatible con la dignidad humana y la igualdad, para evitar la perpetuación de estigmas y desigualdades”.
“Así entonces, más que una mera reforma lingüística, se trata de una armonización normativa con disposiciones constitucionales, estándares nacionales e internacionales de derechos humanos, así como con precedentes judiciales en materia de dignidad humana, igualdad y lenguaje normativo”.
En la iniciativa presentada, la palabra “sirviente” será sustituida por “persona trabajadora”, lo que implica respeto a la dignidad humana y se armoniza con el bloque de constitucionalidad vigente en Coahuila.
En tanto, las palabras “jefes de familia” y “jefes de casa” serán sustituidas por “personas que habiten”, para transitar de una visión jerárquica y patriarcal que invisibiliza a las jefas de familia, a una descripción funcional, para asegurar que la responsabilidad civil recaiga en quien efectivamente ejerce la dirección de un hogar, sin importar su género o rol tradicional.
También las palabras “personal doméstico al servicio de éstos” serán reemplazadas por “personas trabajadoras del hogar”.