Faltan Cargando... para el evento deportivo más importante del año.
🇲🇽Afirman que es una ocasión para fortalecer la paz y la reconciliación
Saltillo, Coah.- La Copa Mundial de Fútbol 2026 representa mucho más que una competencia deportiva y para México este acontecimiento ofrece una oportunidad excepcional para reflexionar sobre el papel que el deporte puede desempeñar en la construcción de una sociedad más unida, justa y pacífica, señala la Diócesis de Saltillo.
Así lo expresa el mensaje de la Conferencia del Episcopado Mexicano, inspirado en las palabras del Papa León XIV: “Que el deporte sea siempre escuela de fraternidad y no de rivalidad vacía, espacio de encuentro y no de exclusión, camino de paz y no de violencia”.
La Iglesia reconoce en el deporte una dimensión profundamente humana. La competencia forma parte de la naturaleza del juego y del esfuerzo personal, pero pierde su sentido cuando se convierte en motivo de enfrentamiento, odio o desprecio hacia los demás.
A través de un comunicado, refiere que el futbol, como cualquier disciplina deportiva, tiene la capacidad de despertar pasiones, pero también de enseñar valores fundamentales como el respeto, la disciplina, el trabajo en equipo y la solidaridad.
“En un país que enfrenta importantes desafíos sociales, la reflexión de los obispos adquiere especial relevancia. México vive momentos marcados por la polarización política, las desigualdades económicas, la violencia y la desconfianza entre sectores de la sociedad”.
“Frente a esta realidad, la Iglesia propone que el espíritu deportivo sirva de ejemplo para transformar las rivalidades en oportunidades de crecimiento mutuo. La competencia sana no busca destruir al adversario, sino superarse a sí mismo y reconocer la dignidad del otro”.
El Mundial de 2026 reunirá a millones de personas de diferentes culturas, lenguas y tradiciones. Esa diversidad, lejos de ser una amenaza, constituye una riqueza que puede fortalecer los lazos entre los pueblos. La Iglesia invita a mirar este evento internacional como una celebración de la familia humana, donde las diferencias no separan, sino que enriquecen la convivencia. El deporte demuestra que es posible competir con intensidad y, al mismo tiempo, mantener el respeto, la amistad y la admiración mutua.
“Por ello, el desafío no se limita a organizar un torneo exitoso. El verdadero legado del Mundial dependerá de nuestra capacidad para convertirlo en una experiencia de encuentro. Que los estadios, las calles y las plazas sean espacios donde prevalezca la convivencia y la fraternidad. Que el entusiasmo por los colores de una selección no eclipse el reconocimiento de que todos compartimos una misma dignidad humana”.
“La visión de la Iglesia es clara: el fútbol puede ser una poderosa herramienta de unidad. Si asumimos ese espíritu, el Mundial 2026 no será únicamente una fiesta deportiva, sino una ocasión para fortalecer la paz, la reconciliación y la esperanza que tanto necesitan México y el mundo”, finaliza el comunicado difundido en redes sociales.