Saltillo, Coah.- La diputada Zulmma Verenice Guerrero Cázares (UDC) propone prohibir el uso, detonación o activación de pirotecnia sonora cuando genere afectaciones al bienestar de los seres sintientes, particularmente en zonas habitacionales, espacios públicos y áreas de convivencia social.
Plantea actualizar la Ley de Protección y Trato Digno a los Seres Sintientes, la Ley del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente y la Ley Estatal de Salud, en materia de regulación del uso de pirotecnia sonora.
Así, se considerará como fuente de contaminación auditiva la emisión de ruido generada por la detonación de pirotecnia sonora cuando rebase los límites permisibles o afecte la salud y el bienestar de la población.

“Queda restringido el uso de pirotecnia sonora en zonas habitacionales, así como en áreas cercanas a hospitales, centros de salud, escuelas, guarderías, asilos y demás espacios destinados a la atención de personas en situación de vulnerabilidad”.
“Se exceptúan de lo anterior aquellos eventos tradicionales, culturales o religiosos que cuenten con autorización expresa del Ayuntamiento correspondiente, previo cumplimiento de los requisitos en materia de protección civil, seguridad y control de emisiones sonoras”.
Las autoridades estatales y municipales deberán vigilar, prevenir y sancionar las emisiones de ruido derivadas del uso de pirotecnia sonora.
Asimismo, plantea implementar acciones para prevenir, concientizar y reducir la contaminación auditiva, así como proteger a niñas, niños, personas adultas mayores y personas con discapacidad.
Se argumenta que la contaminación auditiva puede alcanzar entre 140 y 170 decibeles, superando el umbral del dolor auditivo (120 decibeles).
La propuesta define la pirotecnia sonora como artefactos que generan emisiones acústicas de alta densidad, independientemente de sus efectos visuales.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha señalado que la exposición a altos niveles de ruido puede provocar trastornos del sueño, estrés, ansiedad y afectaciones cardiovasculares, considerándolo un problema de salud pública.
Aunque la Federación regula explosivos, se indica que estados y municipios tienen facultades para regular su uso en espacios públicos.
La diputada subraya que las tradiciones y festejos fortalecen el tejido social, pero deben analizarse también sus impactos en la salud pública y el bienestar de los seres sintientes.
El INEGI reporta que en Coahuila viven más de 300 mil personas con discapacidad o limitación, incluyendo personas con trastornos del espectro autista o sensibilidad a estímulos sonoros.
También hay más de 400 mil personas adultas mayores, quienes pueden verse especialmente afectadas por detonaciones.
La Secretaría de Salud reporta un aumento de atenciones médicas en diciembre y enero por quemaduras, lesiones y afectaciones auditivas relacionadas con la pirotecnia.
En el caso de los animales, cuyo sistema auditivo es más sensible, la exposición a estos niveles de ruido puede generar miedo extremo, desorientación y riesgos de salud, ya que pueden percibir sonidos hasta cuatro veces más intensos que los humanos.